república-dominicana-pib-

La realidad del sector de bienes raíces en la República Dominicana y sus oportunidades

Si atendemos a los datos que maneja el Gobierno, en los últimos años la República Dominicana ha tenido un crecimiento significativo del PIB el cual la coloca entre los primeros países con mayor aumento en toda la región.

En este 2017 somos la segunda economía en progresión después de Panamá, con un estimado de incremento del PIB que ronda el 5.2%, según expertos; y siendo el sector de la construcción el de mayor crecimiento.

La construcción, promoción y desarrollo de la vivienda representa más del 80% del sector. El sector construcción, el turismo y la minería son las principales locomotoras del desarrollo económico de la nación.

El sector de vivienda ha tenido un crecimiento significativo en los últimos 5 años gracias a la ley 189-11 sobre el Fideicomiso y Desarrollo Hipotecario, la cual promueve mediante incentivos de exención de impuestos a la producción y facilidades al consumidor final, la demanda de viviendas de bajo costo.

El mercado de la vivienda en el país tiene un déficit de vivienda que ronda los 1.8 millones de viviendas. Déficit habitacional que requiere más que una ley fiduciaria para combatirse y es donde está una de las más grandes oportunidades de crecimiento del sector.

El sector vivienda es un mercado diverso y variado que en la actualidad, el 70% de las unidades producidas son de bajo costo, cuyo precio de venta ronda los 1.7-2.4 millones de pesos con un área de entre 70-100 m2.  Aunque en materia de metros cuadrados de construcción estas unidades representen alrededor del 50-55% del total construido.

Otro mercado importante dentro del sector es la vivienda media y media-alta que ronda los 100-200 m2 y cuyos precios de venta inician desde los 3-10 millones de pesos según su localización.

Para analizar los retos que tiene el sector vivienda debemos de citar los 4 actores principales del mismo: los ayuntamientos, las instituciones públicas reguladoras, el sector financiero y los promotores y desarrolladores de vivienda.  Los ayuntamientos deben garantizar el derecho a ciudad de sus ciudadanos, un entorno de calidad donde cohabita la empresa, la vivienda y los servicios para el bienestar de los ciudadanos.

Las principales ciudades necesitan de una acupuntura urbana, donde de manera transparente, sencilla y práctica se aumenten las densidades, se desplacen industrias, se promueva la integración de áreas de esparcimiento y recreación, se garanticen los equipamientos de servicios colectivos necesarios para el desarrollo sostenible.

Las instituciones públicas gestoras y reguladores del sector: deben de entender que están administrando el sector de mayor crecimiento económico de la nación, y que sus servicios y aportes deberán de promover la eficiencia en la aprobación de permisos y licencias necesarias para cada desarrollo.

Para esto, se hace imprescindible la contratación de más personal con alta competencia, el uso de nuevas tecnologías que acorten los tiempos y mejoras en la infraestructura física de las instituciones.  El crecimiento también requiere la consideración e implementación inmediata de servicio de curaduría privada, como otra alternativa a la gestión de tramitación, aprobación de planos como a la supervisión de los procesos continuos de construcción.

El sector financiero tiene el reto de promover la titularización para garantizar un continuo flujo de recursos frescos al sector a tasas fijas por periodos largos.  También, como agente de crecimiento debería de establecer comunicaciones sinceras y transparentes con los organismos de regulación a fin de que estos no promuevan, con emisiones de certificados o bonos, competencia desleal contra las tasas de interés hipotecarias como respuesta a variaciones descontroladas del gasto y el endeudamiento del sector público.

Y por último, el sector productor de vivienda, el cual enfrenta niveles más altos de competencia que facilitan la innovación y la creatividad del sector, mejorando así su calidad y servicio.  Retos como la formación, capacitación y el uso de las nuevas tecnologías que continuaran siendo pieza importante del sector.

El crecimiento económico solo es posible si además hay un desarrollo colectivo de la nación, si hay estabilidad política, si el mercado tiene credibilidad y si las instituciones públicas y reguladores no son un impedimento por sus altos niveles de corrupción para lograr objetivos razonables.